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Mostrando las entradas etiquetadas como César Vallejo

España, aparta de mí este cáliz (VIII) - César Vallejo

 VIII Aquí, AQUÍ, Ramón Collar, prosigue tu familia soga a soga, se sucede, en tanto que visitas, tú, allá, a las siete espadas, en Madrid, en el frente de Madrid. ¡Ramón Collar, yuntero y soldados hasta yerno de su suegro, marido, hijo limítrofe del viejo Hijo del Hombre! Ramón de pena, tú, Collar valiente, paladín de Madrid y por cojones: Ramonete, aquí, los tuyos piensan mucho en tu peinado! ¡Ansiosos, ágiles de llorar, cuando la lágrima! ¡Y cuando los tambores, andan; hablan delante de tu buey, cuando la tierra! ¡Ramón! ¡Collar! ¡A tí! ¡Si eres herido, no seas malo en sucumbir; refrénate! Aquí, tu cruel capacidad está en cajitas; aquí, tu pantalón oscuro, andando el tiempo, sabe ya andar solísimo, acabarse; aquí, Ramón, tu suegro, el viejo, te pierde a cada encuentro con su hija! Te diré que han comido aquí tu carne, sin saberlo, tu pecho, sin saberlo, tu pié; pero cavilan todos en tus pasos coronados de polvo! Han rezado a Dios, aquí; se han sentado en tu cama, hablando a voce...

España, aparta de mí este cáliz (VII) - César Vallejo

 VII VARIOS DÍAS Varios días al aire, compañeros, muchos días el viento cambia de aire, el terreno, de filo, de nivel el fusil republicano. Varios días España está española.  Varios días el mal moviliza sus órbitas, se abstiene, paraliza sus ojos escuchándolos. Varios días orando con sudor desnudo, los milicianos cuélganse del honbre. Varios días, el mundo, camaradas, el mundo está español hasta la muerte. Varios días ha muerto aquí el disparo y ha muerto el cuerpo en su papel de espíritu y el alma es ya nuestra alma, compañeros. Varios días el cielo, éste, el del día, el de la pata enorme.  Varios días Gijón; muchos días, Gijón; mucho tiempo, Gijón; mucha tierra, Gijón; mucho hombre, Gijón; y mucho dios, Gijón; muchísimas Españas ¡ay! Gijón. Camaradas, varios días el viento cambia de aire. (5 Noviembre 1937.)   César Vallejo. España, aparta de mí este cáliz. 1939. (Árdora Ediciones, 2012).   

España, aparta de mí este cáliz (V) - César Vallejo

 V IMAGEN ESPAÑOLA DE LA MUERTE Ahí pasa! ¡Llamadla! ¡Es su costado! Ahí pasa la muerte por Irún; sus pasos de acordeón, su palabrota, su metro del tejido que te dije, su gramo de aquel peso que he callado... si son ellos! ¡Llamadla! ¡Daos prisa! Va buscándome en los rifles, como que sabe bien dónde le venzo, cual es mi maña grande, mis leyes especiosas, mis códigos terribles. ¡Llamadla! Ella camina exactamente como un hombre, entre las fieras, se apoya de aquel brazo que se enlaza a nuestro pies cuando dormimos en los parapetos y se para a las puertas elásticas del sueño. ¡Gritó! ¡Gritó! ¡Gritó su grito nato, sensorial! Gritara de vergüenza, de ver cómo ha caído entre las plantas, de ver cómo se aleja de las bestias, de oir cómo decimos: ¡Es la muerte! ¡De herir nuestros más grandes intereses! (Porque elabora su hígado la gota que te dije, camarada; porque se come el alma del vecino.) ¡Llamadla, Hay que seguirla hasta el pie de los tanques enemigos, que la muerte es un ser sido a ...

España, aparta de mí este cáliz (IV) - César Vallejo

 IV Los mendigos Los mendigos pelean por España, mendigando en París, en Roma, en Praga y refrendando así, con mano gótica, rogante, los pies de los Apóstoles, en Londres, en New York, en Méjico. Los pordioseros luchan suplicando infernalmente a Dios por Santander, la lid en la que ya nadie es derrotado. Al sufrimiento antiguo danse, encarnizándose en llorar plomo social al pie del individuo, y atacan a gemidos, los mendigos, matando con tan solo ser mendigos.  Ruegos de infantería, en que el arma ruega del metal para arriba, y ruega la ira, más acá de la pólvora iracunda. Tácitos escuadrones que disparan con cadencia mortal, su mansedumbre, desde un umbral, desde sí mismos, ¡ay! desde sí mismos. Potenciales guerreros sin calcetines al calzar el trueno, satánicos, numéricos, arrastrando sus títulos de fuerza, migaja al cinto, fusil doble calibre: sangre y sangre. ¡El poeta saluda al sufrimiento armado!   César Vallejo. España, aparta de mí este cáliz. 1939. (Árdora Edicio...

España, aparta de mí este cáliz (III) - César Vallejo

 III  PEDRO ROJAS SOLÍA escribir con su dedo grande en el aire: "¡Viban los compañeros! Pedro Rojas", de Miranda de Ebro, padre y hombre, marido y hombre, ferroviario y hombre, padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes. Papel de viento, lo han matado: ¡pasa! Pluma de carne: lo han matado: ¡pasa! ¡Abisa a todos compañeros pronto! Palo en el que han colgado su madero, lo han matado; lo han matado al pie de su dedo grande! ¡Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas! ¡Viban los compañeros a la cabecera de su aire escrito! ¡Viban con esta b del buitre en las entrañas de Pedro y de Rojas, del héroe y del mártir! Registrándole, muerto, sorprendiéronle en su cuerpo un gran cuerpo, para el alma del mundo, y en la chaqueta una cuchara muerta. Pedro también solía comer entre las criaturas de su carne, asear, pintar la mesa y vivir dulcemente en representación de todo el mundo, y esta cuchara anduvo en su chaqueta, despierto o bien cuando dormía, siempre, cuchara muerta viva, ella y sus s...

España, aparta de mí este cáliz (II) - César Vallejo

 II  HOMBRE de Estremadura, oigo bajo tu pie el humo del lobo, el humo de la especie, el humo del niño, el humo solitario de dos trigos, el humo de Ginebra, el humo de Roma, el humo de Berlín y el de París y el humo de tu apéndice penoso y el humo que, al fin, sale del futuro. ¡Oh vida! ¡Oh tierra! ¡Oh España! ¡Onzas de sangre, metros de sangre, líquidos de sangre, sangre a caballo, a pie, mural, sin diámetro, sangre de cuatro en cuatro, sangre de agua y sangre muerta de la sangre viva! Estremeño, ¡oh no ser aún ese hombre por el que te mató la vida y te parió la muerte y quedarse tan solo a verte así, desde este lobo, cómo sigues arando en nuestros pechos! ¡Estremeño, conoces el secreto en dos voces, popular y táctil, del cereal: ¡que nada vale tanto una gran raíz en trance de otra! Estremeño acodado, representando el alma en su retiro, acodado a miar el caber de una vida en una muerte! ¡Estremeño, y no haber tierra que hubiere el peso de tu arado, ni más mundo que el color d...

España, aparta de mí este cáliz (I) - César Vallejo

 HIMNO A LOS VOLUNTARIOS DE LA REPÚBLICA Voluntario de España, miliciano de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón, cuando marcha a matar con su agonía mundial, no sé verdaderamente qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo, lloro, atisbo, destrozo, apagan, digo a mi pecho que se acabe, al bien que venga, y quiero desgraciarme: descúbrome la frente impersonal hasta tocar el vaso de la sangre, me detengo, detienen mi tamaño esas famosas caídas de arquitecto con las que se honra el animal que me honra; refluyen mis instintos a sus sogas, humea ante mi tumba la alegría y, otra vez, sin saber qué hacer, sin nadam déjame, desde mi piedra el blanco, déjame, solo, cuadrumano, más acá, mucho más lejos, al no caber entre mis manos tu largo rato extático, quiebro contra tu rapidez de doble filo mi pequeñez en traje de grandeza! Un día diurno, claro, atento fértil ¡oh bienio, el de los lóbregos semestres suplicantes, por el que iba la pólvora mordiéndose los codos! ¡Oh du...