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Algunos poemas de ALEJANDRA PIZARNIK


 

 ORIGEN

 La luz es demasiado grande
para mi infancia.
Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?
Alguna palabra que me ampare del viento,
alguna verdad pequeña en que sentarme
y desde la cual vivirme,
alguna frase solamente mía
que yo abrace cada noche,
en la que me reconozca,
en la que me exista. 

Pero no. Mi infancia
sólo comprende el viento feroz
que me aventó al frío
cuando campanas muertas
me anunciaron.

Sólo una melodía vieja,
algo como niños de oro, con alas de piel verde,
caliente, sabio como el mar,
que tirita desde mi sangre,
que renueva mi cansancio de otras edades.

Sólo la decisión de ser dios hasta en el llanto. 


COLD IN HAND BLUES

 y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

 

15

Extraño desacostumbrarme
de la hora en que nací.
Extraño no ejercer más
oficio de recién llegada.


LA PALABRA QUE SANA

    Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.  


PRESENCIA DE SOMBRA

    Alguien habla. Alguien me dice.
    Extraordinario silencio el de esta noche.
    Alguien proyecta su sombra en la pared de mi cuarto. Alguien me mira con mis ojos que no son los míos. 
    Ella escribe como una lámpara que se apaga, ella escribe como una lámpara que se enciende. Camina silenciosa. La noche es una mujer vieja con la cabeza llena de flores. La noche no es la hija preferida de la reina loca.
    Camina silenciosa hacia la profundidad la hija de los reyes.
    De demencia la noche, de no tiempo. De memoria la noche, de siempre sombras.  

 

Alejandra Pizarnik. Poesía completa. Editorial Lumen. 2000 (2023). 

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