domingo, 4 de noviembre de 2012

"Con permiso", de Mario Benedetti

CON PERMISO

Está prohibido escribir sobre cierta violencia
así que voy a hablar de la violencia permitida

el violento autorizado asiste comprensivo y curioso a tus cartas
de amor acaricia contigo los muslos de tu novia escucha
tus murmullos tus desfallecimientos
duro e infeliz se introduce doméstico en tu casa
pobre gendarme de repente promovido al horror
manoseador de secretos y mayólicas
a veces ladroncito sin vocación ni melancolía
recién llegado al crimen nuevo rico del miedo

el violento autorizado ve con preocupación el camello que
pasa por el ojo de la aguja
y ordena un silencio sin fisuras para poder vociferarte en el
oído su higiénico entusiasmo por la libertad
deja el corazón en el hogar junto a los nenes o en el apartamento
de su hembrita tercera a fin de no comprometerlo cuando
ultima a los heridos de ojos abiertos

el violento autorizado poro a poro te odia pero sobre todo se
aborrece a sí mismo y como todavía no puede reconocerlo
sabe que en el espejo ha de encontrar puntual su arcada
indivisible su minifundio de vergüenza

tortura así con la boca seca malbaratando de ese modo sus
insomnios y sabiendo muy en el fondo que todo es una
gran postergación inútil porque la historia no es impaciente
pero mantiene sus ficheros al día

el violento autorizado tienen una descomunal tijera para cortar
las orejas de la verdad pero después no sabe qué hacer
con ellas
no entiende de símbolos y lo bien que hace porque todo las
calles las ventanas los ojos las paredes el cielo los puños
los dientes son mercados de símbolos son ferias donde el
futuro se ofrece como pichincha inesperada

el violento autorizado se mete en sus metales en sus fortalezas
semovientes en su noche expugnable pero como deja un
huequito para respirar por ahí se cuela no la bala perdida
sino el guijarro
tiene miedo y lo bien que hace

el violento autorizado posee una formidable computadora
electrónica capaz de informarle qué violencia es buena y
qué violencia es mala y por eso prohíbe nombrar la violencia
execrable

la computadora por ejemplo advirtió que este poema trataba
de la violencia buena.

Del libro "Quemar las naves". Extraído de "Inventario". México. 1978.

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